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66. Libertad financiera al fin

¡Libertad financiera al fin!

Una cosa es soñar con la libertad económica y otra muy distinta es tenerla y vivirla. Ahora que llevo casi 3 semanas sin la necesidad de trabajar, me gustaría compartir contigo cómo ha sido mi experiencia.

Para contextualizarte, en caso de que sea la primera vez que lees el término, la libertad financiera se entiende como el “Estado que se alcanza cuando consigues igualar tus gastos de vida a los ingresos que obtienes sin necesidad de trabajar (ingresos pasivos).

A partir de ese momento, eres libre de hacer lo que te plazca y tener real poder de decisión para evaluar si continuas con tu actual empleo o te dedicas a otra cosa. La gracia está en que no debes preocuparte por dinero o por afectar tu actual estilo de vida, porque ese tema está resuelto.

¿Suena maravilloso no?

Las ensoñaciones de “cómo sería tener dicha capacidad” me llevaron a crear una ruta para conseguirla a como diera lugar. Pero en ese camino pasaron varias cosas: tuve que preguntarme por primera vez (y luego muchas otras veces) qué es lo que yo realmente quería hacer con mi vida, para qué perseguía ese objetivo realmente, quién sería yo una vez que lo consiguiera.

Ese tipo de preguntas son las que detienen a muchas personas. Al no encontrar su “qué haré una vez que tenga libertad” no se esfuerzan siquiera en conseguirla o el impulso les dura muy poco. No las culpo, nuestro cerebro y la gente a nuestro alrededor, nos empujan a dejar atrás tales ideas y continuar con lo conocido, lo “seguro”.

Es por ello que buscar y tener la respuesta a esas interrogantes existencialistas se vuelve trascendental para llegar a la meta, porque es como nadar contra la corriente, ir al contrario de donde va la mayoría.

A mí me llevó tres años y dos meses alcanzar la libertad. Ahora que lo miro en perspectiva se ve poco tiempo, pero mi yo de hace tres años, tenía esa ansiedad alimentada por la “cultura de lo instantáneo”. Quería ver resultados y, de no haber sido por mis ganas enormes, me hubiera desinflado al año uno, porque comencé a ver frutos recién el año dos.

¿Valió la pena?

DEFINITIVAMENTE

No alargaré infinitamente este post contándote las mil y una cosas positivas que ha traído a mi vida la libertad, sino que te destacaré las más importantes:

  • Dejé de lado el despertador: Esto me sorprendió por completo, ya que no era algo que sufriera y no lo había contemplado como importante. El bienestar que trajo a mi vida abrir los ojos con la luz del sol y no como zombie en las tinieblas ha sido increíble. Cuando le di una segunda vuelta me percaté que había funcionado a base de despertador desde la época escolar ¡claro que marcaría un antes y un después en este sentido después de tanto tiempo!
  • Mis decisiones son mis decisiones: Y punto. Ya no me veo condicionada por mi trabajo o por el horario que me queda libre para tomar el control de mi vida, soy completamente dueña de lo que hago y no hago (dentro de las 24 horas al día que todos tenemos, por supuesto).
  • Adiós a la excusa del “no tengo tiempo: Muy ligado a lo anterior, para muchas cosas dejó de existir esa excusa. Eso me permitió hacerme cargo de muchos asuntos que había postergado durante años: ejercicio, alimentación, lectura, relaciones, etc.
  • Poder disfrutar de la ciudad: Seguro estás de acuerdo conmigo que estar libre en la ciudad un día laboral es bien diferente a recorrerla en fin de semana. No te topas con tanta gente en el transporte público, ir a una cafetería a desayunar es un agrado maravilloso, andar lento cuando todos corren, etc. (llegué a suspirar XD)
  • Reconocerme: En temas de apariencia, había postergado mis gustos personales sólo al fin de semana. Pero ahora, cual adolescente, puedo volver a definir cómo me gusta vestir, con qué atuendo me siento cómoda o me reconozco en el espejo. Ya no tengo que fijarme en los parámetros establecidos por una determinada compañía.

Pero como todo en la vida, también existe el otro lado de la moneda. Hay consecuencias que me tomaron por sorpresa, pero que estoy aprendiendo a llevar lo mejor posible y también las compartiré contigo para que te sirvan como antecedente cuando llegues a tu libertad.

  • Disciplina: Que mis decisiones estén bajo mi control acarrea tener disciplina, ya no tengo un empleador que me diga qué hacer o cuándo. Mi realización personal está en mis propias manos y ya no tengo a quién echarle la culpa.
  • Re-evaluación: Me encontré conmigo de golpe. Tener el tiempo a mi disposición me llevó a hacer una parada, miré todas las cosas que construí en estos años y me pregunté: ¿aplican a quien soy ahora? Eso en materia de relaciones, comida, gustos, ropa, etc. Mucho terminó pasando a mejor vida gracias a esta consecuencia.
  • Procrastinación: El primer impulso cuando tuve libertad fue no hacer nada, literalmente. Quise convertirme en un vegetal que absorbía sol y agua, nada más. Estuvo bien por unos cuantos días para quitarme de encima esas jornadas sobrecargadas, pero luego ya no fue tan agradable. Por un instante llegué a sentir que no tenía foco, ya no estaba mi propósito tan vivo dentro de mí y eso tenía un color a depresión increíble. Pero gracias a Realizados se pasó en un segundo y volví a las pistas, por lo que me percaté que sólo fue la carencia de movimiento. Lo importante es que no olvidé el llamado de atención, desde ahora me mantendré atenta para no dejarme caer en el “no hacer”, es sano e incluso necesario por un lapso corto, pero no por días o semanas completas.

No puedo acabar sin antes decirte qué ha sido lo más lindo de todo. Como comenté al principio, en el camino me pregunté muchas veces cuál era mi pasión, hasta que la encontré. No fue clara desde un comienzo, tuvo mutaciones, incorporaciones y ajustes, hasta que llegó a ser Realizados. La libertad económica me permitió dedicarme de lleno a este maravilloso proyecto, que día tras día me colma de satisfacción y me permite conectar con personas increíbles y, lo mejor de todo esto, es que aún queda muchísimo más.

Eso es lo que puedo contarte de esta nueva dimensión. Por supuesto, te dejo la invitación hecha para que comiences/continúes con tu propio camino, así el día de mañana seré yo quien lea sobre tu experiencia.

¿Cómo te imaginas que será tu libertad?

Un gran abrazo.

Si crees que esto debería leerlo todo el mundo, comparte ;)

Acerca del autor

Natalia Espinosa

Contador Auditor, Coach Financiera e Inversionista empedernida.

Creo en la abundancia sin límites y en que la vida se puede dibujar y pintar con colores incluso inventados. Es por eso que hoy trabajo para fomentar que las personas forjen su propio camino hacia la autorealización, descubriendo sus propios colores.

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