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El dinero duele

¿El dinero te duele?

¿El dinero te duele?

Natalia Espinosa

Si has respondido que sí a la pregunta del título, créeme que es generalizado y viene de la sensación que provoca pensar o hablar de dinero: es un tema denso y angustia a la mayor parte de la población.

Me incluyo en el grupo, yo también sufrí pensando en dinero

  • Me dolió en la escuela, cuando no sacaba las mejores calificaciones. Eso me alejaba de una carrera de renombre que me permitiría “ganarme bien la vida”.
  • Cuando elegí mi profesión universitaria, dejando a un lado mis talentos y preferencias por priorizar una alternativa más rentable.
  • Los domingos antes de ir a trabajar, literalmente se me revolvía el estómago, al pensar en esa rutina laboral que estaba consumiendo una cantidad de horas impresionantes de mi vida y que no me gustaba para nada.
  • Cada vez que miraba mi cuenta bancaria y el dinero no alcanzaba para el viaje de mis sueños, para el alquiler de la casa que me encantaba o para darle el regalo de navidad que quería a mi papá.

Sólo he enumerado las que se han venido a mi cabeza, pero seguro hay muchos otros momentos como este, en los que me sentí fatal al pensar en dinero.

Veo que ese dolor no sólo me atacaba a mí, está en todas partes y tú también lo notarás cuando subas al metro en hora punta y mires a la gente ir o venir de sus empleos: la mayoría no demuestra felicidad por cómo se está ganando el dinero, sino agotamiento, pesar y apatía.

¿Por qué el dinero nos duele tanto?

Para partir, quiero aclararte una cosa: No es culpa del dinero.

¿Cómo Natalia?, si recién estabas contando acerca de lo mucho que te dolía a ti también.

Pues sí, pero si le das una segunda vuelta al asunto, verás que el dinero no es el detonante del dolor, sino la falta de él o la incertidumbre de cuánto o cuándo llegará en el futuro.

El dinero en sí mismo es una herramienta que fue creada por el hombre hace años para suplir una necesidad en concreto: la del intercambio. Algo que te permite llegar más allá de lo que hubieras logrado con tus propios recursos (naturales o fabricados).

Por ejemplo, piensa en un viaje de 250 kilómetros entre una ciudad y otra. Con tus propios medios podrías llegar, pero te tardaría unas cuantas muchas horas, sin contar el desgaste físico. Con dinero la cosa es diferente, gracias a él puedes optar por un servicio de transporte muchísimo más rápido y cómodo que tus propias piernas ¿No es genial? Te acordarás de mi la próxima vez que viajes jejejejeje.

Habiendo dejado en claro que el dinero te duele porque sientes carencia de él, te cuento que hace unos cuantos años descubrí que esto tiene su origen en dos razones que se combinan:

  1. Porque no sabes cómo puedes ganar lo suficiente o…
  2. Porque no te alcanza para lo que quieres o no llegas a fin de mes

Esto probablemente ya lo sabías, la verdadera novedad son los fundamentos de estos dos motivos, eso te explicará por qué la mayor parte de la población siente que el dinero duele (y a veces más de la cuenta).

No fuimos creados para usar/administrar dinero

El cerebro no viene con el concepto de dinero integrado en él. De hecho, este medio de intercambio ha estado presente sólo una pequeña parte en la historia del ser humano, la que ha evolucionado vertiginosamente en el último siglo.

Antes, las personas usaban el dinero para reemplazar el trueque. Se gastaba rápidamente y nadie sufría mucho por ello, ya que la esperanza de vida era menor y los recursos alimentarios eran más escasos, debía ser así.

Hoy en día el panorama de nuestra sociedad es bien diferente: hay abundancia de alimentos y otros bienes y servicios que cubren tus necesidades básicas, la esperanza de vida humana ha aumentado gracias a mejores condiciones de salubridad y, por lo tanto, la prioridad del ser humano ya no sólo consiste en sobrevivir, además toma en cuenta su realización personal.

Sin embargo, la manera de administrar los recursos monetarios no ha evolucionado con la misma rapidez, es decir, gastar rápido y velar sólo por el día a día sigue siendo el instinto primordial, lo que era muy útil en el pasado, pero hoy es el causante de un fuerte dolor.

Con dinero somos como niños

Cuando programas una excursión o trekking, sabes perfectamente que tu objeto más preciado es el agua. Te preparas con una cantidad de litros razonable, la cargas feliz en tu mochila y durante todo el camino la racionas, a pesar de que tu sed pueda pedirte más. Eso es porque sabes que es un recurso escaso que te ayudará a terminar tu travesía con éxito.

Con el dinero el comportamiento es menos sofisticado, nuestro instinto es de no postergar la satisfacción en absoluto y se asimila muchas veces al de niños de primaria: si llega un monto extra o, incluso, cuando anuncian que te llegará, comienzas a soñar y disfrutar pensando en qué te lo vas a gastar.

O cuando se aproxima el Cyber Day, Black Friday, Cyber Monday, rebajas sobre rebajas, eeeeetc. y aprovechas de echarle un ojo a las ofertas. Muchas veces terminas llevándote algo* que no te hacía falta antes, sólo por el hecho de que ese precio era una verdadera ganga.

Al principio, te parece una excelente decisión de compra, pero luego, cuando lo que compraste empieza a acumular polvo o te llega el cobro en la tarjeta de crédito, esa sensación va desapareciendo.

*Diferente es el caso si aprovechas la oportunidad para adquirir algo que llevabas buscando hace tiempo.

Todos a tu alrededor funcionan igual

Las conversaciones de dinero casi siempre giran en función a lo escaso que está:

“No tengo dinero para acompañarte”

“Este producto está muy caro”

“El bono no fue suficiente este año”

“Cuándo depositan el sueldo”

“Esta profesión no es tan rentable”

“El costo de la vida sube otra vez. El peso que baja, ya ni se ve” Jajajajajajajaja (Léase con tono de Juan Luis Guerra)

Al escuchar todo el tiempo esta clase de cosas te quedas sin referentes. No hay mucha información que te motive o guíe para estar bien con el dinero.

Por ejemplo, no escuchas seguido a la gente decir “esta manera de ahorrar me está resultando súper bien” (y si has oído a alguien, es una persona muy rara de encontrar, te recomiendo que la nombres tu [email protected] mejor [email protected]).

Por eso mismo, es natural que tu relación con el dinero sea la misma que la de la mayoría de las personas de la sociedad: un amor-odio constante, sin posibilidad de divorcio, igual todo el mundo.

Tratamiento a aplicar cuando el dinero te duele

Tú puedes hacer evolucionar a tu mente subconsciente, para que sepa que el dinero no sólo sirve para gastar en cuanto llega, tienes la opción de velar por una buena administración y destinarlo a lo realmente importante para ti, sin necesidad de privarte como muchos recomiendan.

Otro punto importante que debes considerar, es que la mayoría de las decisiones financieras son emocionales y no lógicas, aunque te parezca lo contrario. Si no te he convencido, piensa cuál fue el factor decisivo en la última compra que hiciste, de seguro tuvo más que ver con tus sentimientos que con el % de beneficios monetarios que esa adquisición te traía.

Conocerte más te permite actuar y sentirte en control y, por lo tanto, tomar mejores decisiones.

Nosotros tenemos una receta que usamos personalmente (y también con nuestros clientes), que te permite dejar de sentir que el dinero duele, y la vamos a compartir contigo:

  1. Una dosis mensual de ahorro (si puede ser semanal o diaria, mejor aún).
  2. Ejercitar regularmente tu escala de prioridades para estar en forma al momento de gastar.
  3. Dejar fuera toxinas de queja e intercambiarlas por guías para buscar soluciones, administrar y usar sabiamente tu dinero.
  4. Pon el foco en disfrutar, antes que en tener.
  5. Lee libros, busca información nueva. La solución a tus inconvenientes financieros no está en los bancos.

Te aseguramos que en un par de meses habrán disminuido considerablemente las molestias, lo que es muy poco en comparación a la cantidad de años que lleva acompañándote el dolor.

Un abrazo y te leo en los comentarios ¿Cuándo te ha dolido más el dinero?

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